Se acabó la fiesta

Bueno, malas noticias, la semana pasada, tuve un accidente y mis ligamentos de la pierna izquierda dijeron basta. Estaba  esquiando con mi amigo Thibault en les Arcs. La cosa iba bien, acabábamos de hacer una bajada brutal, con una nieve fresca, con un par de rectos  y mucha velocidad. De esas que llegas con una sonrisa de oreja a oreja, con la adrenalina por la nubes y dices:”quiero más, ya!”  Fue el típico momento del día en el que  descubres un sector  tremendo y sabes que vas a pasar en esa zona el resto de la jornada. Así que subimos pero esta vez para entrar una zona menos evidente, con bastante roca y más pendiente. Thibault entró en una especie de canal estrechita de unos 80 metros de largo que al final se abría con una rocas a la derecha. Entré después de él y en la parte final, enganche o me desestabilicé por alguna razón y comencé a rodar  pasando por las rocas. Cerré los ojos así que no se muy bien como fue el asunto, pero la cuestión es que en algún momento mi esquí izquierdo se clavó haciéndome rotar sobre la pierna. Y tal cual, un “CRACK!”  en la rodilla y un dolor un poco intenso que se calmó muy rápido. Lo supe al instante: “adiós rodilla…”

No pasé miedo porque, por suerte, el lugar no estaba demasiado expuesto, y la nieve profunda hacía que no acelerara demasiado durante la caída. Cuando me paré, le dije a Thibault que ya estaba remontando imaginándose lo peor: “Me he roto la rodilla tío”.

Somment Aiguille Rouge

En realidad allí comenzaba la verdadera aventura. Estaba justo debajo, a unos 30 metros, de la línea de cables del teleférico de l’Aiguille Rouge. Thibault se encargó de llamar al servicio de pisters de la estación. Bajaron dos chavales bastante enrollados, que estaban encantados de tener un rescate cachondo mientras sus colegas estaban recogiendo accidentados en pistas. Me inmovilizaron más o menos la pierna  y decidimos movernos un poco, hasta el agujero dejado por una detonación preventiva de avalanchas. La verdad es que aún desplazándome un poco, seguíamos estando debajo de los cables del teleférico.  Con la pendiente de  esa canal era bastante complicado bajarme con camilla y bajar a un esquí habría sido un poco lío, factible, pero como ultimísima opción.

El heli llego unos 40 minutos más tarde. El piloto, que ya había sido informado del jaleo con el teleférico se lo miró, hizo una pasada de test y decidió ir a dejar a uno de los médicos que iba en el heli para perder peso y no complicarse la vida. Volvió unos minutos más tarde,  bajó un Pghm con el cable. En 5 minutos ya tenia el arnés puesto y  ya había hecho amistad con el pghm, con el que tengo amigos en común… El heli volvió, nos tiró el cable y nos dio un paseito por las alturas. Con todo el lío de médicos y farmacias  llegué a casa a las 8h  sabiendo que me esperan unos meses de recuperación.

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El heli, el cable y yo

Dos días después ya estaba en el fisio, con ganas de curarme  bien y los más rápido posible. Tengo el cruzado roto y el lateral interno un poco tocado pero bueno. Esto no me impide caminar y hacer pseudo-normal, es decir, una vida normal sin demasiado de porte y sin ski… Estoy animado porque, a diferencia de cuando me rompí tibia y peroné, puedo caminar, nadar y en breve ir en bici. Aún no tengo fecha de la operación, que será aquí en Grenoble. Ya tengo fichados los cirujanos buenos buenos así que estoy en buenas manos. He de ver que prefiero, si esperar y acabar la temporada con la prótesis de rodilla que permite esquiar y luego hacerme operar  o  pasar por el quirófano lo más pronto posible. Lo decidiré en breve, la semana que viene tengo visita con el especialista y hablaremos de todo esto.

He comenzado el fisio, dos días después del piño ya estaba trabajando con él. Estoy contento, es muy jefe, el tío controla mucho. Conocí a Sylvain en el Ultra Trail du Vercors, de hecho, en el pódium, fue cachondo porque coincidió que teníamos muchos amigos en común. Bueno, coincidencias de la vida, o de Grenoble más bien. El tío es una bestia de los deportes de resistencia y  se mete en mi piel al ver las ganas que tengo de curarme.

podium

Podium UTV2012

Van a ser unos meses de altos y bajos, pero bueno, forma parte de la vida del skiador y no vale quejarse. Cada vez que nos calzamos los skis y vamos a liarnos por la montaña asumimos los riesgos  que eso conlleva. Así que, cuando las cosas no van bien, no vale protestar más de la cuenta. Creo que lo que más me va a doler es estar durante unas semanas o meses sin poder ir de verdad a la montaña. Las tengo en frente todo el día y se que de momento no puedo subir… Paciencia.

Agradecer a Thibault por currárselo mucho el día del accidente, la verdad es que fue una suerte tenerlo al lado. Gracias a todos por los mensajes de ánimo por Facebook, mails y llamadas!

En breve volveré a estar al 100%!

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